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Alas cortadasUn día llamó a su casa la esposa del profesor. -¿No te dás cuenta que me estás por sacar el marido? -le dijo. -¿Qué me estás diciendo? -se defendió Tita. Pero no hubo caso. Avergonzada por el llamado y sin poder hacer frente a la presión de los hermanos, que aprovecharon el conflicto para oponerse más terminantemente que antes, Tita renunció al camino de la música. En un gesto que iba a adquirir dimensiones de leyenda barrial, rompió la colección de discos clásicos que había juntado desde que era chica. La desilusión fue tan grande que nunca volvió a cantar. Los amigos que la querían bien le reprochaban su silencio: -Cómo sos, che, no sos capaz de cantarnos una canción... Y Tita respondía con un lacónico: -Dejemos eso... Profesora de piano en el Conservatorio Fracasi, sobre la calle Corrientes, Tita era una mujer de pómulos altos y expresión severa cuya autoridad a la hora de enseñar era célebre entre sus colegas. Sin embargo no era insensible al arte. Fascinada con el talento en ciernes de sus alumnos, llegó hasta a tener un coro de niños que llevó a la televisión. Y es que si algo tenía Tita era el deseo de fomentar en los pequeños lo que para ella había sido imposible de llevar adelante. Cuando dejó de trabajar en el instituto trasladó las clases del Fracasi a su propia casa, pero los alumnos estaban más interesados en tocar la guitarra que el piano y poco a poco mermaron. Una calurosa tarde de la siesta porteña la futura Gilda se acercó por primera vez al piano de su madre. -No tenía más de cuatro años y ya estaba sentadita tocando sola. Se ve que veía a la mamá y la imitaba -dicen ahora las vecinas. Tita siempre contaba que Gil -que así le decían en la casa- modelaba la voz como ella misma nunca lo había podido hacer. Lo que nuncaconfesó fue que la variedad de registros que tenía la hija le producía sentimientos encontrados, una mezcla complicada de admiracion y envidia. Y así, más de una vecina empezó a decir que la madre tenía celos de la hija. -Isabel, dejala... -llegó alguna a rogarle cuando la vocación artística se hizo fuerte en la niña-. Si a vos te cortaron las alas, ¿por qué se las vas a cortar a tu hija? -¿Sabés qué pasa? En la bailanta pasan muchas cosas. Yo estoy siempre con el corazón en la mano -contestaría la mujer. Pero eso fue mucho después. VER 3ª PARTE
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